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Qué pasa en el cuerpo con una dieta cetogénica

Pros y cons de dietas cetogénicas

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Leemos, escuchamos y nos cuentan de las maravillas de las dietas cetogénicas, pero también dicen que: te puede afectar los riñones, el hígado y que ¡te causa mal aliento! Por eso, te presentamos los puntos más relevantes de una investigación por Isadora Baum para Men´s Health sobre este tema:

La cetosis es una situación metabólica causada por un déficit en carbohidratos, que hace que las grasas se conviertan en energía, creando unos compuestos llamados cuerpos cetónicos, que “rompen” las cadenas de grasa, generando acetoacetato, para ser usado como energía por el cerebro (en ayunos este aporta 75% de la energía) y otros órganos del cuerpo.

Entonces en CETOSIS, el cuerpo “quema” grasas fácilmente, usando las reservas del individuo.

Estas dietas cetogénicas muy bajas en carbos y altas en grasa y proteína, son populares entre atletas, celebridades y personas que quieren bajar de peso, porque su resultado es pérdida de grasa corporal rápida y mantenimiento de masa magra (te marcas) y en algunos casos, incluso incremento de tejido magro.

Al estar prácticamente sin glucosa como fuente de energía, el cuerpo se ve obligado a usar la grasa como fuente de energía. Es por eso que en estas dietas se eliminan harinas, granos, azúcares simples, leguminosas y lácteos; y se reducen al mínimo indispensable los vegetales y frutas.

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La nutrióloga deportiva, Pamela Nisevich, explica que cuando hay carbohidratos, el cuerpo los usará como energía, por eso al quitarlos, este debe esforzarse más para romper las moléculas de grasa y convertirlas en combustible en forma de cetonas, que son más eficientes aunque subutilizadas generalmente; comenta la experta de Abbott´s EAS Sports Nutrition.
Las cetonas son producidas por el hígado para luego regresar al torrente sanguíneo y ser recogidas por el músculo y otros tejidos para alimentar el metabolismo del cuerpo.

Algunos cambios espectaculares son:

1) Quemas más grasa porque bajan los niveles de insulina.
Debido al mínimo consumo de carbohidratos, y en este estado, los ácidos grasos son más fácilmente liberados para ser “quemados” (oxidados). ¡Y reducirás más grasa corporal, acumulada en “esos gordos”!
2) Te da menos hambre en el día.
Al aumentar el consumo de proteína, te da más saciedad. Además, el Dr. Steve Hertzler de Abbott, explica que el cuerpo responde a la cetosis como si estuviera en modo de ayuno, y la elevada producción de cuerpos cetónicos suprime el apetito.
3) Te puedes sentir mal.
Te puede dar Keto Flu o gripe cetónica, que son síntomas que se dan por el cambio metabólico de carbohidratos a grasas. Puedes sentir nauseas, mareo, calambres y fatiga. También se le conoce como Síndrome de abstinencia de carbohidratos.
4) Podrías tener mal aliento.
Algunos de los cuerpos cetónicos que produce el hígado son acetonas, que tienen un olor desagradable. No le pasa a todos, pero podría ocurrirte.

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5) Podrías no poder hacer popo.
Al consumir poca fibra insoluble (de granos y cereales), puedes presentar estreñimiento. Procura tomar un suplemento con fibra.
6) Tu cuerpo podría sentirse aletargado.
Especialmente en los primeros días (no se recomiendan más de 3 meses con una dieta de este tipo) podrías sentirte cansado, bajar tu rendimiento deportivo. Es parte del proceso, baja la intensidad, pero no dejes de hacer un poco ejercicio ¡Muuuuy poco si eres uber fitness!

¡Importante! El regresar a un régimen nutricional normal debe ser gradual, debes ir consumiendo carbohidratos poco a poco, no comer todo tipo de carbohidratos, de la noche a la mañana. El consumo regular de azúcares puede resultar agresivo para el cuerpo, luego de un proceso de cetosis; por eso el seguimiento con tu nutriólogo es clave. Si no lo haces así, es muy probable que recuperes el peso muy rápido.

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