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El ejercicio nos hace comer menos

Cómo el ejercicio nos puede hacer comer menos, según la ciencia

Man resting after workout

El ejercicio extenuante parece disminuir las ganas de comer después de ejercitar, mucho más que los entrenamientos suaves, según muestran varios estudios y un cuerpo de científicos que cada dia aumenta más, ambos sugieren que el ejercicio intenso puede tener beneficios únicos.

Los entrenamientos cortos e intensos, generalmente en forma de intervalos que intercalan ráfagas de esfuerzo duro con un tiempo de recuperación corto, se han vuelto tremendamente populares últimamente. Los estudios han asegurado que un entrenamiento intenso, sin importar cuán abreviado sea, generalmente mejoran la capacidad aeróbica y algunos marcadores de salud, como la presión arterial y la sensibilidad a la insulina.

Lo que no está claro, sin embargo, es si el entrenamiento intenso también podría ayudar a controlar el peso.

Estudio sobre los efectos del ejercicio fácil vs el agotador en el deseo de comer: 

  • Para un estudio publicado en línea en junio en The International Journal of Obesity, investigadores de la Universidad de Western Australia en Perth y otras instituciones se propusieron comparar los efectos del ejercicio fácil vs el agotador sobre el deseo posterior de comer de las personas.
  • 17 jóvenes con sobrepeso, entre 20 y 30 años, se presentaron en el laboratorio de fisiología de la universidad en cuatro días separados.
  • Una de estas sesiones la pasaron ociosamente leyendo o descansando durante 30 minutos, mientras que otro día, los hombres montaron una bicicleta de ejercicios continuamente durante 30 minutos a un ritmo moderado (equivalente al 65 por ciento de su capacidad aeróbica máxima predeterminada).
  • Una tercera sesión fue más exigente, con los hombres completando 30 minutos de intervalos, montando primero durante un minuto al 100% de su capacidad de resistencia, luego montando suavemente durante 4 minutos.

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  • La sesión final fue la más dura, ya que los hombres pasaron 15 segundos pedaleando al 170% de su capacidad de resistencia normal, luego pedalearon apenas un 30% de su capacidad máxima durante un minuto y repitieron toda la secuencia en el transcurso de 30 minutos.
  • Antes y después del ejercicio y el descanso les proporcionaron a sus voluntarios un desayuno líquido estandarizado al final de cada sesión de 30 minutos.
  • Luego, unos 70 minutos más tarde, sentaron a los hombres en una mesa en la que podían comer una papilla azucarada pero blanda. Los investigadores querían evitar los aromas ricos u otros aspectos de los alimentos que pudieran influir en el deseo de los hombres de comer; esperaban aislar los efectos del apetito puro.
  • Resultó que la papilla era bastante atractiva para los hombres después de descansar o pedalear moderadamente. Pero sus apetitos se atenuaron notablemente luego de cada uno de los entrenamientos intensos, y en particular los que contaban con intervalos de 15 segundos más extenuantes.

El efecto supresor del apetito -de los ejercicios intensos- persistió hasta el día siguiente; de acuerdo con los diarios de alimentos que los hombres completaron. Consumieron menos calorías durante las siguientes 24 horas.

La conclusión es que el ejercicio intenso “conduce a una supresión a corto plazo de la ingesta de alimentos”, dijo Aaron Sim, investigador de posgrado de la Universidad de Western Australia.

Sin embargo, es importante señalar que el estudio solo involucro voluntarios hombres, todos con sobrepeso. Por lo que para las mujeres, los hombres mayores y las personas de cualquier sexo que tienen un peso normal los resultados siguen siendo desconocidos.

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