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¿Deberías entrenar cuando estás enfermo?

Cómo saber si te conviene entrenar enfermo o no

La respuesta intuitiva pareciera ser que no, no deberías. Sin embargo, ciertamente hay más en esta pregunta por resolver, y para ello se requiere un análisis más profundo que dé cabida a una simple respuesta como esa.

Al igual que con algunos otros temas relacionados con el fitness, no existe una respuesta científica clara respecto a si debes hacer ejercicio mientras estás enfermo. Se suele sugerir que si solo estás enfermo por ejemplo, de un resfriado, no hace daño hacer ejercicio si te sientes bien. ¿Por qué no? Por otro lado, si estás realmente enfermo (por ejemplo, de fiebre y gripe), probablemente no deberías ejercitarte ya que podrías estar haciéndote daño. Por supuesto, esto no es suficiente para llegar a una conclusión. Junto con 2×3 te traemos la respuesta a esta pregunta: ¿Deberías entrenar cuando estás enfermo?

 

Realizar un “chequeo de cuello”.

Según Thomas Weidner, jefe de entrenamiento atlético de la BSU, deberías, en primer lugar, realizar un chequeo de cuello. Es decir, para estimar si es conveniente hacer ejercicio o no, tus síntomas deben estar “por encima del cuello” (estornudos, dolor de garganta y secreción nasal). Weidner llegó a esta conclusión con base en dos diferentes estudios controvertidos en los que los sujetos de estudio estaban bastante infectados con el resfriado común. Al evaluarlos en un ambiente controlado, determinaron que sus síntomas no eran peores (ni mejores) que cuando hacían ejercicio mientras estaban enfermos. De hecho, el grupo que hizo ejercicio, en contraposición al grupo que no lo hizo, informó sentirse ligeramente mejor después del ejercicio.

Pero, el ejercicio ¿ayuda a mejorar la salud?

Por supuesto, hay beneficios derivados de hacer ejercicio en general en lo que refiere a salud. Específicamente, el ejercicio es un refuerzo inmune científicamente probado. Hacer ejercicio regularmente puede ayudarte a evitar enfermarte, en primer lugar. En un estudio de la UCS, los adultos que hacían ejercicio regular y moderadamente contrayeron un veinte por ciento menos infecciones del tracto respiratorio superior. 

Dicho esto: 

  • mientras que el ejercicio moderado puede aumentar la inmunidad, lo contrario también es cierto. 
  • El ejercicio intenso y vigoroso puede aumentar tu susceptibilidad a estar enfermo. Si bien todo esto está bien, no necesariamente son nuevas noticias. 

Es de sentido común pensar que debemos hacer ejercicio para aumentar nuestra inmunidad cuando no estamos enfermos y que debemos descansar para aumentar nuestra inmunidad cuando estamos enfermos. 

Primero, ¿por qué estoy enfermo?

Si bien simplificamos estar enfermos por la mala suerte de contagiarnos con un resfriado, hay mucho más en la historia. El problema radica en nuestro enfoque social reactivo para la salud y el bienestar en general: tratar los síntomas en lugar de las causas. Muchos expertos coinciden en que la causa principal de la enfermedad es el estrés. El estrés produce la hormona cortisol y el cortisol desactiva la producción de citocinas, las moléculas que estimulan una respuesta inmune agresiva. 

Si bien hay muchas formas de aliviar y controlar el estrés (el ejercicio es clave), existen pocas maneras de resolverlo. Sin embargo, si el estrés es la raíz de lo que nos aqueja, ¿por qué no tomar la enfermedad como una oportunidad para enfrentar el estrés en lugar de evitarlo o enmascararlo? Hacer ejercicio estando enfermo posiblemente lo hace, enmascara el hecho de que realmente no te sientes bien.

Además, hacer ejercicio cuando estás enfermo ciertamente no ayuda en tu proceso de recuperación. 

Entonces, ¿por qué hacerlo? Si bien hacer ejercicio cuando estamos enfermos puede ayudarnos a sentirnos mejor en el momento, difícilmente nos ayuda a calmarnos para evaluar nuestra salud desde una perspectiva más amplia.

Si estás enfermo, aquí te damos algunos consejos para sobrellevarlo y recuperarte verdaderamente:

  • Piensa en el futuro: aprovecha el tiempo de inactividad durante la enfermedad como una oportunidad para ser introspectivo. Haz un inventario de tu cuerpo y especialmente del nivel de estrés en tu vida. ¿Dónde hay oportunidades para hacer cambios?
  • Hazte un chequeo de cuello para determinar tu capacidad para entrenar. Si hacer ejercicios es una absoluta necesidad, haz ejercicios que estimulen tu espíritu, como el yoga. Haz ejercicios aeróbicos y evita entrenamientos anaeróbicos de alta intensidad, ya que el ejercicio intenso en verdad puede suprimir tu inmunidad. No hagas que tu cuerpo esté bajo presión o estrés adicional cuando estés enfermo.

Entonces la discusión sobre si es viable ejercitar mientras estás enfermo se reduce a tres palabras: descansar, reflexionar y recuperarse. Haz eso.