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Cómo evitar la violencia en el deporte

Conoce por qué hay violencia y agresividad en el deporte y cómo combatirla.

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Lo que todos deben saber sobre la agresividad en el deporte

Podemos encontrar diferentes formas de agresión y violencia en los diferentes ámbitos de la actividad humana. Ya sea en las relaciones personales, laborales, familiares, profesionales, políticas, comerciales, por lo tanto no debería extrañarnos su aparición en el deporte.

Los deportes promueven la salud mental, la paz del espíritu, pueden aliviar las hostilidades naturales, la agresividad y la competitividad. Reducen la delincuencia como la criminalidad y la violencia. El deporte es un instrumento de desarrollo social, vinculado en forma inmediata al bienestar y la salud de la población, como también a los valores de auto-superación, lealtad en la competencia, reconocimiento del mérito, solidaridad, igualdad de oportunidades y lucha contra la discriminación.

El deporte es también una oportunidad para canalizar el esfuerzo humano hacia fines sociales útiles y su promoción contribuye con la lucha contra flagelos como las adicciones, proporcionando ámbitos adecuados para que la juventud aplique y ejercite sus potencialidades físicas y mentales; sin embargo, podemos encontrar diferentes formas de agresión y violencia en los ámbitos de la actividad humana y, por supuesto, también en el deporte.

Tipos de deportes

Consideraremos como deporte, una situación motriz sujeta a reglas que definen una competición, (rasgo que descarta las actividades libres e improvisadas). Distinguiremos entre lo que es la actividad como ejercicio físico, la educación física y el deporte. Así aparecen diferentes categorías también llamadas deportes:

  • Educativo: se lleva a cabo dentro del horario y en instalaciones escolares, formando parte de los contenidos de la educación física, dirigido por profesionales.
  • Recreativo: con una finalidad de diversión y pasatiempo para sus practicantes.
  • Competitivo: practicado de manera sistemática y organizada, a través de federaciones y clubes, buscando resultados o triunfos como objetivo final.
  • Competitivo–espectáculo: esta práctica va unida a un sinnúmero de factores, ya sean económicos, políticos, sociales y, además, transmite valores, conductas y estereotipos.

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Violencia contra agresión

Si bien la violencia en el deporte se idealiza, condena, legitima o tolera, y en otras ocasiones se le confunde con la vehemencia competitiva y la firmeza con la que se lucha legalmente para obtener un balón o el espacio, también es importante definir lo que se entiende por violencia y agresión.

Según lo expuesto en ciencias aplicadas al deporte, se considera que existe violencia cuando se cuartan los derechos de una persona, mientras que se considera que ha habido agresión, cuando deliberadamente se pretende causar daño físico o moral.

En la medida en que todos los deportes competitivos (especialmente los deportes de equipo) se basan en enfrentamiento por un recuso escaso (la victoria), es esperable que en el transcurso de los enfrentamientos se produzca extremo de violencia, de hecho, estos deportes como el boxeo, la lucha libre y las llamadas artes marciales se basan específicamente en la práctica de la violencia controlada. Naturalmente, el descontrol de los niveles de violencia en los deportes violentos o la aparición  de fenómenos de violencia en deportes considerados no violentos, constituye un problema importante en la actualidad. La obsesión por el fair-play (juego limpio) lleva a los profesionales del deporte a sensibilizarse cada vez más frente a comportamientos violentos o súper violentos.

También encontramos agresión no en el juego en sí, sino en el entorno al juego, con independencia de que en la misma puedan participar, en distinta medida, los jugadores y no sólo los espectadores.

Por otro lado, se ha encontrado que es ganar y no perder, lo que insita a la violencia en el deporte. Existen análisis que sugieren que las agresiones no se deben tanto al resultado de factores negativos asociados con un equipo nacional que ha sido derrotado, como hasta ahora se tendía a pensar, sino el resultado de un evento positivo (ganar). La explicación psicológica que los investigadores le dan a este fenómeno es que una victoria puede, entre otras cosas, aumentar en el hincha los niveles de seguridad en sí mismo, reafirmación personal y patriotismo, factores que pueden hacerle más propenso a ejercer la violencia que si esos niveles fuesen bajos.

Otros estudios han demostrado que la violencia doméstica es más frecuente cuando el equipo del agresor gana. Por otra parte, la victoria también suele conducir a celebraciones en las que el alcohol está más presente de lo que debiera. Y, como es bien sabido, el exceso de alcohol constituye un factor importante del comportamiento violento.

Clasificación de la conducta agresiva en el deporte

Se clasifica la conducta agresiva en el deporte según el tipo de refuerzo primario que se obtiene al realizar la acción violenta. Hay dos tipos:

  • Hostil: La agresión hostil es aquella en la cual la principal recompensa es el daño en sí mismo que se inflige a la otra u otras personas.

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  • Instrumental: Es aquella cuya meta es conseguir algún objetivo gracias a la agresión, por ejemplo “jugar sucio” por parte de los miembros de un equipo, para meter un gol, evitar una canasta, etcétera. En este segundo caso el objetivo es una recompensa que se puede obtener gracias al comportamiento violento (ganar el partido). Eso no implica que un tipo de violencia sea más o menos grave que la otra. Sin embargo, al ser de naturaleza diferente, también deben tenerse en cuenta distintas estrategias para evitarla, reducirla o eliminarla.

La violencia según la UNESCO se define como “todo cuanto se encamine a conseguir algo mediante el empleo de una fuerza, a menudo física que anula la voluntad del otro”.

Los dos tipos de agresión (hostil e instrumental) también pueden ser llevadas a cabo por los seguidores de los equipos. Pueden dirigir actos de violencia hacia los miembros del equipo contrario o el atleta o jugador si se trata de un deporte individual, al menos de tres formas: tirando objetos al campo, verbalmente y/o saltando al campo en posible peligro de contacto violento.

¿Por qué hay violencia?

Las causas pueden ser múltiples y es posible que la justificación varíe si el análisis se hace desde la psicología, la sociología, la educación o cualquier otra disciplina desde la que se esté abordando este tema, sin embargo, independientemente de la fuente, hay algunas explicaciones que han sido aceptadas o que al menos se han sugerido desde varios campos como posibles causas de la agresión y la violencia en general, pero también del deporte en particular.

Una de ellas es la explicación clásica, la cual señala que la agresión es producto de la frustración. Sin embargo, la frustración derivada de perder un partido o jugar mal, por ejemplo, no siempre lleva a cometer una agresión sobre el rival. Parece más aceptado que la frustración aumente la predisposición para cometer una agresión, aunque luego tampoco se llegue a realizar. Desde este punto de vista el contexto y la forma en la que tanto los seguidores como él o los jugadores del equipo interpreten la situación, será un buen predictor de la agresión.

Otra de las principales causas de que se realice y se mantenga el comportamiento agresivo en el deporte es el reforzamiento vicario, que consiste en la repetición de aquellos comportamientos que se han visto en otro u otros jugadores del mismo deporte que han producido una recompensa.

También, uno de los factores relacionados para que un jugador realice un comportamiento violento es su razonamiento moral. Se refiere a la legitimidad que le concede a realizar o no un acto agresivo. Una cuestión importante y a la vez preocupante, es que independientemente del razonamiento moral de una persona, el contexto deportivo hace que este tipo de razonamiento se reduzca en el deporte comparado con cualquier otro contexto social.

La identificación que los seguidores sienten por los “colores” de su equipo, también puede estar relacionado con la violencia. Y no sólo eso, sino que en ciertos casos, la pertenencia a determinado grupo de seguidores puede cobrar tal importancia dentro de la identidad social de una persona que puede llevar a que forme parte de su auto-imagen, de tal manera que pueda funcionar como desencadenante de una relación violenta con tal de defender o afirmar sus creencias respecto de esa parte de su identidad.

Existen otros tipos de violencia como la interna, intracategorial (se establece entre miembros de una misma categoría), estructurales de la sociedad, de la tolerancia social, la influencia de los medios de comunicación, la mala actuación de los árbitros, de los entrenadores, etcétera.

Una de las mejores formas de reducir la violencia es evitar que surja y si es a una edad temprana, mejor. Por ello, se deben hacer conscientes a los niños desde al infancia, a través de la educación, del aspecto negativo de la agresión y la violencia en general, pero también en el contexto del deporte en particular.

Para evitar la violencia

En la literatura se han realizado diferentes sugerencias sobre cómo reducir la violencia en el deporte, en este sentido la Sociedad Internacional de la Psicología del Deporte (ISSP) propone una serie de recomendaciones:

  1. Revisar las sanciones impuestas a las acciones violentas para que el castigo tenga más valor que el refuerzo obtenido con el comportamiento violento.
  2. El entrenamiento de los equipos, especialmente en los niveles infantiles, debería enfatizar un código de conducta de “juego limpio” entre los deportistas.
  3. Se debería prohibir el uso de bebidas alcohólicas en los eventos deportivos.
  4. Los directivos deben garantizar que las posibilidades de ayudar a alguien, si lo necesita, son las adecuadas, y que existe suficiente espacio para que los espectadores puedan observar el espectáculo de forma agradable.
  5. Los medios de comunicación deberían considerar los hechos violentos como situaciones aisladas en lugar de hacer de ellos un espectáculo.
  6. Los medios de comunicación deberían promover una campaña para reducir la violencia y la agresión hostil en el deporte que incluya la participación y el compromiso de los atletas, entrenadores, directivos, árbitros, policías y espectadores.
  7. Los atletas deberían participar en programas donde les ayuden a reducir las tendencias conductuales que les pueden llevar a la agresión.

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