Inicio Blog Keiji Yoshiki La realidad de Pitzi, lo fuerte que es ser Madre

La realidad de Pitzi, lo fuerte que es ser Madre

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¡No tengan hijos..! De verdad, no tengan hijos… Y -neta- no se los digo como un villano egoísta, o con “corazón de hierro” ¡Tengo motivos de peso! Porque además de que se debe tener vocación para ser padre (la profesión más relevante porque implica formar, cuidar y mantener a un ser humano, que en un inicio es totalmente dependiente de ti), es una gran responsabilidad moral, social ¡y económica! Y cuando por circunstancias de la vida, un hijo tiene un padecimiento crónico -o sin cura inmediata-, sin duda habrá más preocupaciones, angustia, sufrimiento y estrés que el habitual.

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¡Sé que muchos verán como una tontería esta comparación! Pero, es lo más cercano que tengo a un hijo. Tengo un perrijo -Precious- que lleva 2 semanas enfermo y mi vida ha sido una angustia. He andado, triste, de malas, con sentimientos de culpa, angustiado, estresado y además ¡se gasta un dineral! Que de repente no hay de dónde sacar…  Ya me imagino la angustia cuando un hijo se enferma, porque como dice la mamá de Martha Debayle:

¡Duerme ahora! Porque después de tener un hijo, nunca volverás a dormir igual.

En fin, tLa-realidad-de-Pitziodo esto porque fui a ver La realidad de Pitzi, un monólogo escrito y dirigido por Ro Banda (un talentazo con gran sensibilidad para contarnos historias relacionadas con la familia,  amé Oler La Sangre) basado en el  blog de Alejandra Ortega Legaspi; y súper bien representado por Yolanda Ventura. Por cierto, no sabía que mi amor platónico de la niñez, era tan buena actriz (natural, controlada, sin exagerar) y además ¡un cuero! Como debe ser una mujer adulta, bella y joven.

La historia narra el vía crucis de una madre que se enfrenta a la enfermedad de su hija, Sofía, y cómo debe reajustar su vida, creencias, y hábitos para poder darle el cobijo, amor y fortaleza que necesita, aún a costa de su propia comodidad.  El padecimiento de Sofía es el síndrome de West (SW) o síndrome de los espasmos infantiles, que es una encefalopatía (alteración cerebral) epiléptica de la infancia, grave y poco frecuente, Se caracteriza típicamente por tres hallazgos:

  • espasmos epilépticos,
  • retraso del desarrollo psicomotor y
  • electroencefalograma con un trazado característico de hipsarritmia.

Aunque uno de los tres puede no aparecer.  El SW siempre genera algún grado de retraso global en el desarrollo infantil y es difícil de diagnosticar. Tiene, en general, mal pronóstico. El 90% de los casos presentan un retraso psicomotor importante, con limitaciones motoras y rasgos de personalidad autista.

Es entrañable cómo este monólogo logra transmitirnos las emociones (buenas, malas y regulares) por las que pasa una madre -comunicadora-, ante un evento tan desafortunado y cruel como lo es la enfermedad de un bebé. Principalmente, porque no sabemos si entienden o no el porqué de las terapias, tratamientos y por qué su entorno “no les habla claramente”, al no poder relacionarse con los demás.

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Es enternecedor escuchar cómo las preocupaciones y expectativas previas al nacimiento (vanales algunas) parecen “estupideces” cuando en ocasiones, la realidad, puede superar cualquier angustia previa. Y lo más angustiante es saber que ese ser, al tener capacidades especiales y diferentes, tendrá que vencer más obstáculos, que harán más difícil su paso por la vida…

En La realidad de Pitzy (jueves en La Teatrería) me llama la atención y destaco:

  • cómo es incansable la entrega de una mamá,
  • cómo puede sacar fuerza de la nada para ayudar y servir a su baby, 
  • cómo no es sólo el paciente quien se enferma, sino que el padecimiento invade emocionalmente a toda la familia; al punto de poner en riesgo la estabilidad de la pareja…
  • cómo aunque hay momentos en que no puede más, siempre hay la esperanza de que algo bueno pasará, que exista una cura… y por qué no… Quizá ocurra.

¡Por faaaa! No te pierdas La Realidad de Pitzi (corta temporada) que se presenta en la Teatrería (en la hípster Roma). Es un monólogo que te va a mover (seas padre o no); y si eres insensible ¡también ve y que no te cuenten! Al fin, dura apenas 45 min. que se van como agua, y ¡la audiencia quiere más!

Compra tus boletos sin cargo extra aquí: La Teatrería

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¡La última!

Como una reflexión, en la historia se entiende que esta problemática le ocurre a una familia de clase alta en la que la mamá, tiene disponibilidad de horarios para llevar a Sofi a las terapias; y con los recursos económicos para sobrellevar este mal. Me pongo a pensar qué pasa con los niños de escasos recursos que pasan por esto…

En México, no existe ninguna institución que lo atienda. Sin embargo, espero exista pronto, pero si no apoyamos ¡y desaparecen las que ya existen! Eso NO ocurrirá nunca. Por ello, los invito a cooperar INCONDICIONALMENTE, con instituciones que apoyan estas causas, para que la pena de los padres, se reduzca al no tener que pensar -además de todo- en de dónde sacar el dinero, para las terapias. ¡Y sí! Me refiero a donar tiempo o dinero a fundaciones como teletón que apoyan varias enfermedades que le ocurren a infantes (autismo, cáncer, discapacidad física). Busca la que más vaya contigo y ¡Dona!

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